Estudiocausasfibrosispulmomnar

Los edredones y almohadas de plumas pueden causar fibrosis pulmonar

  • Un estudio del Hospital Vall d’Hebron los señala como causas
  • La enfermedad provoca una pérdida progresiva de la capacidad respiratoria
  • En España se calcula que la padecen unas 10.000 personas

Fuente: rtve

El doctor Ferran Morell, autor principal del estudio, afirma en la nota que «la importancia de este estudio clínico, realizado con pacientes de la consulta externa del Servicio de Neumología del Hospital, es que demuestra que con una asistencia sistematizada y en profundidad y con las técnicas adecuadas, también se pueden lograr adelantos para nuestro sistema sanitario».

Para diagnosticar a tiempo esta patología, Morell asegura que «es imprescindible, para el estudio diagnóstico de los pacientes, tener a punto las técnicas para la detección de anticuerpos frente a las substancias causales y las pruebas de inhalación, así como la realización de extractos solubles a partir de las substancias, entre otras pruebas».

La fibrosis pulmonar idiopática es una enfermedad reconocida desde 1940, en la que ambos pulmones progresivamente se fibrosan (cicatrizan), con lo que el pulmón pierde elasticidad, dificultando la inspiración y el paciente pierde paulatinamente la capacidad respiratoria.

Un estudio del hospital universitario Vall d’Hebron revela una de las causas de la fibrosis pulmonar idiopática

 fuente: ABC
El doctor Ferran Morell, flanqueado por la doctora María Jesús Cruz y la doctora Ana Villar, autores del estudio sobre los edredones y almohadones de plumas

Habrá preocupación. Yo me he intentado adelantar contactando con algunos fabricantes de edredones para realizar más estudios conjuntos, pero no me han contestado». El vaticinio lo hace en conversación para ABC el doctor Ferran Morell, catedrático de Neumología y principal autor de un estudio elaborado en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona que hoy sale publicado en la prestigiosa revista científica británica «The Lancet Respiratory Medicine».

Entrevista Dr.Morell

“Barcelona es la segunda ciudad de Europa que más trabajos científicos en neumología publica»

Enlace al artículo: “BARCELONA ES LA SEGUNDA CIUDAD DE EUROPA QUE MÁS TRABAJOS CIENTÍFICOS EN NEUMOLOGÍA PUBLICA”

Entrevista al Dr. Ferran Morell,  ex-Jefe de Neumología del hospital Vall d’Hebron y catedrático de neumología de la UAB

Fuente: Revista im MÉDICO HOSPITALARIO – 04/02/2015 

 

«Yo fumaba, como todos, lo dejé al ver el efecto en mis pacientes»

Diario de Mallorca – 14 de febrero de 2015 – Entrevista por Matías Vallés

Diario de Mallorca 14 de febrero 2015

Diario de Mallorca 14 de febrero 2015

 

´Yo fumaba, como todos, lo dejé al ver los efectos en mis pacientes´

Entrevista a Ferrán Morell Jefe de Neumología del hospital Valld’Hebron

Fuente: La Opinión A Coruña / 21/2/2015 por Matías Vallés

Entrevista

Entrevista

”Los médicos debemos dedicarnos más a buscar las causas de las enfermedades respiratorias”

Durante el encuentro, se analizó un nuevo tratamiento frente a la fibrosis pulmonar, los neumocitos tipo 2

Cerca de 300 especialistas de toda España e internacionales han acudido al XXIV Curso de Avances en Neumología

Vall d´Hebrón y Simposio Internacional sobre Enfermedad Pulmonar Insterticial, que se ha celebrado recientemente

en el centro catalán.

Las enfermedades pulmonares intersticiales y, principalmente, la fibrosis pulmonar, han sido uno de los temas

más destacados. “Esta edición hemos invitado a Moises Selman, del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias

de Méjico, y a Thomas V. Colby, de la Clínica Mayo de Arizona (EEUU), para que abordaran esta enfermedad”,

explica Ferrán Morell, jefe del Servicio de Neumología del Hospital Vall d´Hebrón. “Ambos realizaron una actualización

a cerca de la fibrosis pulmonar. Selman como gran investigador y clínico de la patología, y Colby, en cuanto

al diagnóstico anatomopatológico de las enfermedades interticiales”, añade.

De izq. a dcha., Ferrán Morell, junto a los doctores Villar, Colby, Montero y Majó. En la siguiente foto, especialistas

en la sesión anatomoclínica.

En esta línea, Morell ha realizado una conferencia en la que ha destacado que “los médicos debemos dedicarnos

más a buscar las causas de las enfermedades respiratorias”. Asimismo, continúa: “Habitualmente dedicamos toda

nuestra atención al diagnóstico, al tratamiento con fármacos nuevos y a los mecanismos de la enfermedad, y nos

olvidamos de las causas”.

Nuevo tratamiento para la fibrosis pulmonar

Antoni Xaubet, del Clínico de Barcelona, ha analizado el papel de un nuevo tratamiento para la fibrosis pulmonar,

los neumocitos tipo 2. “Se ha demostrado que estas células en las ratas generan pulmón, ahora habrá que probar

en pacientes”, ha apuntado Morell.

Además de las enfermedades intersticiales, el Curso de Avances de Neumología del Vall d´Hebrón ha abarcado

otras patologías respiratorias como el cáncer de pulmón, las bronquiectasias, el asma, la gripe A, las apneas del

sueño y la ventilación mecánica, entre otros. Respecto al asma, “presentamos un estudio multicéntrico sobre educación

al paciente asmático, que demuestra cómo la formación del autocuidado del paciente mejora el control

de la enfermedad”, ha señalado Morell.

 

 

Fuente: Marta Gómez. Madrid. [1]Publicación médica de neumología

1. http://neumologia.publicacionmedica.com/spip.php?article97

 

Uno de cada dos jóvenes que empiece hoy a fumar morirá por el tabaco

Diario de Mallorca – diariodemallorca.es

El neumólogo Ferran Morell Brotad, jefe del servicio de Neumología del Hospital  Vall d´Hebron, junto a su equipo ha alargado la vida a más de medio millar de personas.

Ferran Morell Brotad y su equipo han alargado la vida a más de medio millar de personas.  Él le quita hierro a algo que a los demás nos parece casi un milagro, pero no puede evitar emocionarse hasta las lágrimas al recordar el agradecimiento de algunos pacientes. El doctor Morell es de sonrisa fácil y en su modo de hablar se intuye la cercanía que imprime tanto a sus consultas con los pacientes como a sus clases en la universidad. Entusiasta de su profesión, cree que la clave es no perder la motivación e ir actualizándose.

 — El año pasado su equipo superó los 500 transplantes de pulmón, ¿cuántos llevan ya?

— 560 o así. Y tenemos muchos mallorquines. Hace unos 15 días transplantamos a un señor de Consell y ya está por la calle. Creo que hemos transplantado a más de veinte mallorquines. Colaboramos con la Associació d´Ajuda al Acompanyament del Malalt, que tienen pisos en Barcelona para cuando van mallorquines a operarse.  En con- trapartida, Son Espases nos da muchos pulmones. El trasiego de transplantados y donaciones está equilibrado.

— ¿Todavía se sorprende con lo que hace?

—Cuando lo llevas haciendo tanto tiempo y preparándolo tanto al final ya te parece algo normal, pero sí, te quedas contento.  Les das un par de años a una persona que no le queda ninguna salida.

— ¿Cuál es la esperanza de vida tras un transplante?

— Le das un par de años más. Tenemos dos que vivieron más de 17 años, los que más han vivido de España. Era gente joven.  Cuando transplantas  a personas mayores con bronquitis crónica o EPOC, también tienen  mal las arterias y los resultados son peores. A los cinco años la media de supervivencia es del 60 %.

—¿Cómo ha evolucionado la técnica desde el primer transplante en 1990 hasta ahora?

— Hemos mejorado mucho en la prevención de infecciones. Y el rechazo inicial ya está muy superado; el que no superamos es el crónico, es más di߶cil. Se está intentando con nuevos fármacos, pero no se hacen milagros. Intentamos sobre todo evitar infecciones al principio. Si hay más infecciones, hay más rechazo. Ahora tenemos unos resultados buenísimos, por encima de la media de España. Nuestros pacientes tienen una menor mortalidad inicial y una supervivencia más larga. Tenemos un buen equipo, con gente joven y con muchas ganas.

— En España ya hemos visto el transplante de cara y el de las dos piernas, ¿qué es lo próximo?

— La verdad es que me extraña un poco el transplante de piernas, porque también has de transplantar los nervios, los has de juntar y me cuesta pensar que irá bien. El nervio es lo que estimula el músculo y es lo que hace que funcione y que camine, si un nervio no lo puedes empalmar (porque de momento no se regeneran), no sé cómo lo harán para que camine. A lo mejor con los nervios que vienen de la columna, de la parte de arriba. Ojalá funcione, de verdad.

—¿Y los transplantes de cerdo? Hubo un tiempo en que parecía la vía a explorar por la similitud genética con el animal.

— Se ha abandonado porque los cerdos tienen un tipo de virus que no podemos asumir, nos mataría. En Galicia se ha abandonado el programa que exisࢤa.

— ¿Ante qué síntomas me tengo que plantear que tengo una enfermedad pulmonar grave?

— Hay muchas enfermedades  pulmonares y los síntomas son sólo 5 ó 6.  Los de alarma serían ahogarse al es- forzarse, tos y expectoración, sobre todo con sangre. El pulmón es traidor porque no tiene nervios de sensibilidad al dolor y por tanto un tumor no produce dolor hasta que crece tanto que contacta con la pleura y entonces ya suele ser demasiado tarde para curarlo.

— Una de sus especialidades son las enfermedades  que nos transmiten los pájaros. ¿Debemos tener miedo de nuestros periquitos?

— Sí. Una de las enfermedades que acaban transmitiendo es fibrosis del pulmón. Se denomina a veces idiopática, que no tiene causa, y tiene un pronóstico francamente malo. Hemos visto que la mitad de estas fibrosis sin causa se deben en realidad a las plumas de los pájaros. Ahora estamos a punto de enviar la publicación en la que hemos trabajado siete años sobre este tema.

—¿Hay que temer al edredón?

— Esto es lo mismo que los periquitos y las palomas. De cien personas que acogen a estos pájaros sólo enfermarán cuatro ó cinco. Lo que pasa es que les puede pegar fuerte.  No podemos prohibir las palomas, pero sí podemos

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prevenir la enfermedad.  Al mínimo síntoma de tos crónica o que se ahoguen al caminar, que vayan al médico, que le ausculten y que les hagan pruebas para comprobar el funcionamiento de las vías respiratorias. Si se detecta al inicio no hay problema, se abandona al periquito, a la paloma o al loro y ya está. El primer transplante que hicimos fue a una chica de 18 años que vivía con una cotorra.  Es una especie de reacción inmunológica grave contra el pájaro y se ha de detener cierta predisposición genética.

— España es uno de los países con mayor número de donantes, pero el descenso de accidentes de tráfico imagino que afecta.

—Afecta, pero todavía tenemos bastantes.  Además antes sólo cogíamos pulmones de gente de hasta 60 años y ahora empezamos a coger de hasta 76 años. Hay gente de 70 años con pulmones mejores que gente más joven, si no han fumado y se han cuidado un poco. Tenemos lista de espera y alguno se morirá esperando, pero pocos. Normalmente, el promedio es una espera de nueve meses. Hay algunos que tienen suerte y en seguida encuen- tran un pulmón de su tamaño y grupo sanguíneo.

— El enemigo número uno del pulmón es el tabaco, ¿cuál es el enemigo número dos?

— El 80 % de los casos de enfermedad obstructiva crónica (EPOC) son por tabaco.  El segundo problema sería el Síndrome de las Apneas del Sueño. El 70 % de la población ronca, pero algunos hacen paradas y dejan de respirar, y además tienen sueño de día. Y esta es una enfermedad grave, que a la larga provoca enfermedad coronaria, vascular-cerebral…

— Usted fumaba…

— Sí, como todos, de joven. Hasta los 28. Acabé la carrera a los 24 y al cabo de cuatro años vi lo que pasaba y… [Risas]. Yo tengo muy clara la prevención. Si he de esforzarme, me esfuerzo y lo dejé.

— ¿Qué le dice a sus pacientes fumadores?

— Que lo pagarán; ya sea en forma de cáncer, de boca, laringe, faringe, tórax, de las vías urinarias; por el pulmón; por el corazón… De dos jóvenes que empiecen a fumar hoy, uno morirá a causa del tabaco, seguro. Hay sistemas y normalmente, si quieren dejarlo y se hace un plan, lo dejan. Con los jóvenes es mucho más di߶cil.

— ¿Las campañas y leyes no sirven con ellos?

— No, es increíble. Conseguimos que muchos adultos lo dejen, pero por cada uno que lo deja diez jóvenes em- piezan a fumar. Es una batalla que tenemos perdida. Y las compañías tabacaleras tienen muchos más medios que la sanidad pública, que no tenemos casi ninguno. Y claro el tabaco no se paga mañana, sino de aquí a 40 años, y eso no les importa. Actualmente fuma el 30 % de la población, desde los 14 años hasta los 80. Vamos bajando un poquito, un punto por año o así. Pero los jóvenes siguen iniciándose y eso es lo malo.

— ¿Se notan ya los efectos de la ley anti-tabaco?

— Aún no he visto ningún estudio serio, pero se supone que sí. La otra ya fue un gran avance, y no era tan restric-

tiva. Funcionará porque la gente cada vez se siente más coaccionada y el que fuma a veces está mal visto, como alguien que no tiene voluntad.

— ¿El fumador ha pasado de ser guay a ser un apestado?

— Sí, y vamos retrasados con respecto a Estados Unidos. Allí el que fuma está realmente denostado.  Y llegará un día que incluso será determinante en la selección para un trabajo. Además al final del año un trabajador fumador pierde muchísimas horas de trabajo, hay estudios que ya lo han calculado.

— ¿Sería útil hacer una ley aún más restrictiva? En el País Vasco no puedes fumar en el parque y en Italia está

prohibido en varias playas.

— La cosa es no perjudicar al que está al lado. Por ejemplo sé que el Barça recomienda no fumar en las gradas. Aunque estés al aire libre si te toca al lado alguien fumando te afecta. En los espectáculos al aire libre con tanta gente junta sí podría prohibirse.

— ¿Cómo afecta a nuestros pulmones la vida en la ciudad?

— En la ciudad, la polución actúa facilitando infecciones, con mayor número de asmáticos, sobre todo entre los que viven en calles con mucho tráfico. Además las microparࢤculas pasan del alveolo pulmonar a la sangre y pro- ducen daño a las coronarias y a las arterias en general.

— En Balears se planteó jubilar a los médicos a los 65 años. Usted ya se pasa de dos.

—Si hay casos de gente que no está lo entrenada,  ni al día ,ni lo motivada que debería estar, quizás debería jubi- larse. Pero hay otros profesionales que estudian, que están al día y que quieren seguir, y deberían poder hacerlo. Es cuestión de saber discriminar. Ahora en la universidad ha salido una norma que en condiciones especiales dice que los profesores pueden seguir hasta los 75. Yo apunto a los 80. Me lo paso muy bien, sobre todo con la investigación y también con los pacientes, creo que habré visto a más de 110.000 pacientes.

— Desde aquí asustan un poco los recortes en sanidad que se están haciendo en Cataluña, ¿cómo lo ve usted?

— Creo que son bastante  lógicos, como quitar guardias a personas que atendían a muy poca gente.  La sanidad, como toda la sociedad, vivía por encima de sus posibilidades. Es verdad que sabe mal tocar el sistema público que hemos montado, que es una maravilla, pero es que el sistema tiene que funcionar. No puede ser un pozo sin fondo.

— ¿El copago sanitario es una buena idea?

—No es una cuestión recaudatoria, es para racionalizar. Si a alguien le pica una abeja y quiere ir a urgencias del hospital y tiene que pagar 20 duros, igual se lo piensa. Es una maniobra de disuasión para que no se abuse. La gente tiende  a abusar, incluso los inmigrantes, que se acostumbran  rápido a pedir análisis y radiogra߶as para cualquier cosa.

 

Fuente:  [1]Diario de MallorcaEl neumólogo Ferran Morell Brotad, jefe del servicio de Neumología del Hospital

Vall d´Hebron, junto a su equipo ha alargado la vida a más de medio millar de personas.

 

Ferran Morell Brotad y su equipo han alargado la vida a más de medio millar de personas.  Él le quita hierro a algo que a los demás nos parece casi un milagro, pero no puede evitar emocionarse hasta las lágrimas al recordar el agradecimiento de algunos pacientes. El doctor Morell es de sonrisa fácil y en su modo de hablar se intuye la cercanía que imprime tanto a sus consultas con los pacientes como a sus clases en la universidad. Entusiasta de su profesión, cree que la clave es no perder la motivación e ir actualizándose.

 

— El año pasado su equipo superó los 500 transplantes de pulmón, ¿cuántos llevan ya?

— 560 o así. Y tenemos muchos mallorquines. Hace unos 15 días transplantamos a un señor de Consell y ya está por la calle. Creo que hemos transplantado a más de veinte mallorquines. Colaboramos con la Associació d´Ajuda al Acompanyament del Malalt, que tienen pisos en Barcelona para cuando van mallorquines a operarse.  En con- trapartida, Son Espases nos da muchos pulmones. El trasiego de transplantados y donaciones está equilibrado.

— ¿Todavía se sorprende con lo que hace?

—Cuando lo llevas haciendo tanto tiempo y preparándolo tanto al final ya te parece algo normal, pero sí, te quedas contento.  Les das un par de años a una persona que no le queda ninguna salida.

— ¿Cuál es la esperanza de vida tras un transplante?

— Le das un par de años más. Tenemos dos que vivieron más de 17 años, los que más han vivido de España. Era gente joven.  Cuando transplantas  a personas mayores con bronquitis crónica o EPOC, también tienen  mal las arterias y los resultados son peores. A los cinco años la media de supervivencia es del 60 %.

—¿Cómo ha evolucionado la técnica desde el primer transplante en 1990 hasta ahora?

— Hemos mejorado mucho en la prevención de infecciones. Y el rechazo inicial ya está muy superado; el que no superamos es el crónico, es más di߶cil. Se está intentando con nuevos fármacos, pero no se hacen milagros. Intentamos sobre todo evitar infecciones al principio. Si hay más infecciones, hay más rechazo. Ahora tenemos unos resultados buenísimos, por encima de la media de España. Nuestros pacientes tienen una menor mortalidad inicial y una supervivencia más larga. Tenemos un buen equipo, con gente joven y con muchas ganas.

— En España ya hemos visto el transplante de cara y el de las dos piernas, ¿qué es lo próximo?

— La verdad es que me extraña un poco el transplante de piernas, porque también has de transplantar los nervios, los has de juntar y me cuesta pensar que irá bien. El nervio es lo que estimula el músculo y es lo que hace que funcione y que camine, si un nervio no lo puedes empalmar (porque de momento no se regeneran), no sé cómo lo harán para que camine. A lo mejor con los nervios que vienen de la columna, de la parte de arriba. Ojalá funcione, de verdad.

—¿Y los transplantes de cerdo? Hubo un tiempo en que parecía la vía a explorar por la similitud genética con el animal.

— Se ha abandonado porque los cerdos tienen un tipo de virus que no podemos asumir, nos mataría. En Galicia se ha abandonado el programa que exisࢤa.

— ¿Ante qué síntomas me tengo que plantear que tengo una enfermedad pulmonar grave?

— Hay muchas enfermedades  pulmonares y los síntomas son sólo 5 ó 6.  Los de alarma serían ahogarse al es- forzarse, tos y expectoración, sobre todo con sangre. El pulmón es traidor porque no tiene nervios de sensibilidad al dolor y por tanto un tumor no produce dolor hasta que crece tanto que contacta con la pleura y entonces ya suele ser demasiado tarde para curarlo.

 

— Una de sus especialidades son las enfermedades  que nos transmiten los pájaros. ¿Debemos tener miedo de nuestros periquitos?

— Sí. Una de las enfermedades que acaban transmitiendo es fibrosis del pulmón. Se denomina a veces idiopática, que no tiene causa, y tiene un pronóstico francamente malo. Hemos visto que la mitad de estas fibrosis sin causa se deben en realidad a las plumas de los pájaros. Ahora estamos a punto de enviar la publicación en la que hemos trabajado siete años sobre este tema.

—¿Hay que temer al edredón?

— Esto es lo mismo que los periquitos y las palomas. De cien personas que acogen a estos pájaros sólo enfermarán cuatro ó cinco. Lo que pasa es que les puede pegar fuerte.  No podemos prohibir las palomas, pero sí podemos prevenir la enfermedad.  Al mínimo síntoma de tos crónica o que se ahoguen al caminar, que vayan al médico, que le ausculten y que les hagan pruebas para comprobar el funcionamiento de las vías respiratorias. Si se detecta al inicio no hay problema, se abandona al periquito, a la paloma o al loro y ya está. El primer transplante que hicimos fue a una chica de 18 años que vivía con una cotorra.  Es una especie de reacción inmunológica grave contra el pájaro y se ha de detener cierta predisposición genética.

— España es uno de los países con mayor número de donantes, pero el descenso de accidentes de tráfico imagino que afecta.

—Afecta, pero todavía tenemos bastantes.  Además antes sólo cogíamos pulmones de gente de hasta 60 años y ahora empezamos a coger de hasta 76 años. Hay gente de 70 años con pulmones mejores que gente más joven, si no han fumado y se han cuidado un poco. Tenemos lista de espera y alguno se morirá esperando, pero pocos. Normalmente, el promedio es una espera de nueve meses. Hay algunos que tienen suerte y en seguida encuen- tran un pulmón de su tamaño y grupo sanguíneo.

— El enemigo número uno del pulmón es el tabaco, ¿cuál es el enemigo número dos?

— El 80 % de los casos de enfermedad obstructiva crónica (EPOC) son por tabaco.  El segundo problema sería el Síndrome de las Apneas del Sueño. El 70 % de la población ronca, pero algunos hacen paradas y dejan de respirar, y además tienen sueño de día. Y esta es una enfermedad grave, que a la larga provoca enfermedad coronaria, vascular-cerebral…

— Usted fumaba…

— Sí, como todos, de joven. Hasta los 28. Acabé la carrera a los 24 y al cabo de cuatro años vi lo que pasaba y… [Risas]. Yo tengo muy clara la prevención. Si he de esforzarme, me esfuerzo y lo dejé.

— ¿Qué le dice a sus pacientes fumadores?

— Que lo pagarán; ya sea en forma de cáncer, de boca, laringe, faringe, tórax, de las vías urinarias; por el pulmón; por el corazón… De dos jóvenes que empiecen a fumar hoy, uno morirá a causa del tabaco, seguro. Hay sistemas y normalmente, si quieren dejarlo y se hace un plan, lo dejan. Con los jóvenes es mucho más di߶cil.

— ¿Las campañas y leyes no sirven con ellos?

— No, es increíble. Conseguimos que muchos adultos lo dejen, pero por cada uno que lo deja diez jóvenes em- piezan a fumar. Es una batalla que tenemos perdida. Y las compañías tabacaleras tienen muchos más medios que la sanidad pública, que no tenemos casi ninguno. Y claro el tabaco no se paga mañana, sino de aquí a 40 años, y eso no les importa. Actualmente fuma el 30 % de la población, desde los 14 años hasta los 80. Vamos bajando un poquito, un punto por año o así. Pero los jóvenes siguen iniciándose y eso es lo malo.

— ¿Se notan ya los efectos de la ley anti-tabaco?

— Aún no he visto ningún estudio serio, pero se supone que sí. La otra ya fue un gran avance, y no era tan restric-

tiva. Funcionará porque la gente cada vez se siente más coaccionada y el que fuma a veces está mal visto, como alguien que no tiene voluntad.

— ¿El fumador ha pasado de ser guay a ser un apestado?

— Sí, y vamos retrasados con respecto a Estados Unidos. Allí el que fuma está realmente denostado.  Y llegará un día que incluso será determinante en la selección para un trabajo. Además al final del año un trabajador fumador pierde muchísimas horas de trabajo, hay estudios que ya lo han calculado.

— ¿Sería útil hacer una ley aún más restrictiva? En el País Vasco no puedes fumar en el parque y en Italia está

prohibido en varias playas.

— La cosa es no perjudicar al que está al lado. Por ejemplo sé que el Barça recomienda no fumar en las gradas. Aunque estés al aire libre si te toca al lado alguien fumando te afecta. En los espectáculos al aire libre con tanta gente junta sí podría prohibirse.

— ¿Cómo afecta a nuestros pulmones la vida en la ciudad?

 

 

— En la ciudad, la polución actúa facilitando infecciones, con mayor número de asmáticos, sobre todo entre los que viven en calles con mucho tráfico. Además las microparࢤculas pasan del alveolo pulmonar a la sangre y pro- ducen daño a las coronarias y a las arterias en general.

— En Balears se planteó jubilar a los médicos a los 65 años. Usted ya se pasa de dos.

—Si hay casos de gente que no está lo entrenada,  ni al día ,ni lo motivada que debería estar, quizás debería jubi- larse. Pero hay otros profesionales que estudian, que están al día y que quieren seguir, y deberían poder hacerlo. Es cuestión de saber discriminar. Ahora en la universidad ha salido una norma que en condiciones especiales dice que los profesores pueden seguir hasta los 75. Yo apunto a los 80. Me lo paso muy bien, sobre todo con la investigación y también con los pacientes, creo que habré visto a más de 110.000 pacientes.

— Desde aquí asustan un poco los recortes en sanidad que se están haciendo en Cataluña, ¿cómo lo ve usted?

— Creo que son bastante  lógicos, como quitar guardias a personas que atendían a muy poca gente.  La sanidad, como toda la sociedad, vivía por encima de sus posibilidades. Es verdad que sabe mal tocar el sistema público que hemos montado, que es una maravilla, pero es que el sistema tiene que funcionar. No puede ser un pozo sin fondo.

— ¿El copago sanitario es una buena idea?

—No es una cuestión recaudatoria, es para racionalizar. Si a alguien le pica una abeja y quiere ir a urgencias del hospital y tiene que pagar 20 duros, igual se lo piensa. Es una maniobra de disuasión para que no se abuse. La gente tiende  a abusar, incluso los inmigrantes, que se acostumbran  rápido a pedir análisis y radiogra߶as para cualquier cosa.

 

Fuente:  [2]Diario de MallorcaEl neumólogo Ferran Morell Brotad, jefe del servicio de Neumología del Hospital

Vall d´Hebron, junto a su equipo ha alargado la vida a más de medio millar de personas.

 

Ferran Morell Brotad y su equipo han alargado la vida a más de medio millar de personas.  Él le quita hierro a algo que a los demás nos parece casi un milagro, pero no puede evitar emocionarse hasta las lágrimas al recordar el agradecimiento de algunos pacientes. El doctor Morell es de sonrisa fácil y en su modo de hablar se intuye la cercanía que imprime tanto a sus consultas con los pacientes como a sus clases en la universidad. Entusiasta de su profesión, cree que la clave es no perder la motivación e ir actualizándose.

 

— El año pasado su equipo superó los 500 transplantes de pulmón, ¿cuántos llevan ya?

— 560 o así. Y tenemos muchos mallorquines. Hace unos 15 días transplantamos a un señor de Consell y ya está por la calle. Creo que hemos transplantado a más de veinte mallorquines. Colaboramos con la Associació d´Ajuda al Acompanyament del Malalt, que tienen pisos en Barcelona para cuando van mallorquines a operarse.  En con- trapartida, Son Espases nos da muchos pulmones. El trasiego de transplantados y donaciones está equilibrado.

— ¿Todavía se sorprende con lo que hace?

—Cuando lo llevas haciendo tanto tiempo y preparándolo tanto al final ya te parece algo normal, pero sí, te quedas contento.  Les das un par de años a una persona que no le queda ninguna salida.

— ¿Cuál es la esperanza de vida tras un transplante?

— Le das un par de años más. Tenemos dos que vivieron más de 17 años, los que más han vivido de España. Era gente joven.  Cuando transplantas  a personas mayores con bronquitis crónica o EPOC, también tienen  mal las arterias y los resultados son peores. A los cinco años la media de supervivencia es del 60 %.

—¿Cómo ha evolucionado la técnica desde el primer transplante en 1990 hasta ahora?

— Hemos mejorado mucho en la prevención de infecciones. Y el rechazo inicial ya está muy superado; el que no superamos es el crónico, es más di߶cil. Se está intentando con nuevos fármacos, pero no se hacen milagros. Intentamos sobre todo evitar infecciones al principio. Si hay más infecciones, hay más rechazo. Ahora tenemos unos resultados buenísimos, por encima de la media de España. Nuestros pacientes tienen una menor mortalidad inicial y una supervivencia más larga. Tenemos un buen equipo, con gente joven y con muchas ganas.

— En España ya hemos visto el transplante de cara y el de las dos piernas, ¿qué es lo próximo?

— La verdad es que me extraña un poco el transplante de piernas, porque también has de transplantar los nervios, los has de juntar y me cuesta pensar que irá bien. El nervio es lo que estimula el músculo y es lo que hace que funcione y que camine, si un nervio no lo puedes empalmar (porque de momento no se regeneran), no sé cómo lo harán para que camine. A lo mejor con los nervios que vienen de la columna, de la parte de arriba. Ojalá funcione, de verdad.

 

 

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—¿Y los transplantes de cerdo? Hubo un tiempo en que parecía la vía a explorar por la similitud genética con el animal.

— Se ha abandonado porque los cerdos tienen un tipo de virus que no podemos asumir, nos mataría. En Galicia se ha abandonado el programa que exisࢤa.

— ¿Ante qué síntomas me tengo que plantear que tengo una enfermedad pulmonar grave?

— Hay muchas enfermedades  pulmonares y los síntomas son sólo 5 ó 6.  Los de alarma serían ahogarse al es- forzarse, tos y expectoración, sobre todo con sangre. El pulmón es traidor porque no tiene nervios de sensibilidad al dolor y por tanto un tumor no produce dolor hasta que crece tanto que contacta con la pleura y entonces ya suele ser demasiado tarde para curarlo.

— Una de sus especialidades son las enfermedades  que nos transmiten los pájaros. ¿Debemos tener miedo de nuestros periquitos?

— Sí. Una de las enfermedades que acaban transmitiendo es fibrosis del pulmón. Se denomina a veces idiopática, que no tiene causa, y tiene un pronóstico francamente malo. Hemos visto que la mitad de estas fibrosis sin causa se deben en realidad a las plumas de los pájaros. Ahora estamos a punto de enviar la publicación en la que hemos trabajado siete años sobre este tema.

—¿Hay que temer al edredón?

— Esto es lo mismo que los periquitos y las palomas. De cien personas que acogen a estos pájaros sólo enfermarán cuatro ó cinco. Lo que pasa es que les puede pegar fuerte.  No podemos prohibir las palomas, pero sí podemos prevenir la enfermedad.  Al mínimo síntoma de tos crónica o que se ahoguen al caminar, que vayan al médico, que le ausculten y que les hagan pruebas para comprobar el funcionamiento de las vías respiratorias. Si se detecta al inicio no hay problema, se abandona al periquito, a la paloma o al loro y ya está. El primer transplante que hicimos fue a una chica de 18 años que vivía con una cotorra.  Es una especie de reacción inmunológica grave contra el pájaro y se ha de detener cierta predisposición genética.

— España es uno de los países con mayor número de donantes, pero el descenso de accidentes de tráfico imagino que afecta.

—Afecta, pero todavía tenemos bastantes.  Además antes sólo cogíamos pulmones de gente de hasta 60 años y ahora empezamos a coger de hasta 76 años. Hay gente de 70 años con pulmones mejores que gente más joven, si no han fumado y se han cuidado un poco. Tenemos lista de espera y alguno se morirá esperando, pero pocos. Normalmente, el promedio es una espera de nueve meses. Hay algunos que tienen suerte y en seguida encuen- tran un pulmón de su tamaño y grupo sanguíneo.

— El enemigo número uno del pulmón es el tabaco, ¿cuál es el enemigo número dos?

— El 80 % de los casos de enfermedad obstructiva crónica (EPOC) son por tabaco.  El segundo problema sería el Síndrome de las Apneas del Sueño. El 70 % de la población ronca, pero algunos hacen paradas y dejan de respirar, y además tienen sueño de día. Y esta es una enfermedad grave, que a la larga provoca enfermedad coronaria, vascular-cerebral…

— Usted fumaba…

— Sí, como todos, de joven. Hasta los 28. Acabé la carrera a los 24 y al cabo de cuatro años vi lo que pasaba y… [Risas]. Yo tengo muy clara la prevención. Si he de esforzarme, me esfuerzo y lo dejé.

— ¿Qué le dice a sus pacientes fumadores?

— Que lo pagarán; ya sea en forma de cáncer, de boca, laringe, faringe, tórax, de las vías urinarias; por el pulmón; por el corazón… De dos jóvenes que empiecen a fumar hoy, uno morirá a causa del tabaco, seguro. Hay sistemas y normalmente, si quieren dejarlo y se hace un plan, lo dejan. Con los jóvenes es mucho más di߶cil.

— ¿Las campañas y leyes no sirven con ellos?

— No, es increíble. Conseguimos que muchos adultos lo dejen, pero por cada uno que lo deja diez jóvenes em- piezan a fumar. Es una batalla que tenemos perdida. Y las compañías tabacaleras tienen muchos más medios que la sanidad pública, que no tenemos casi ninguno. Y claro el tabaco no se paga mañana, sino de aquí a 40 años, y eso no les importa. Actualmente fuma el 30 % de la población, desde los 14 años hasta los 80. Vamos bajando un poquito, un punto por año o así. Pero los jóvenes siguen iniciándose y eso es lo malo.

— ¿Se notan ya los efectos de la ley anti-tabaco?

— Aún no he visto ningún estudio serio, pero se supone que sí. La otra ya fue un gran avance, y no era tan restric-

tiva. Funcionará porque la gente cada vez se siente más coaccionada y el que fuma a veces está mal visto, como alguien que no tiene voluntad.

— ¿El fumador ha pasado de ser guay a ser un apestado?

 

 

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— Sí, y vamos retrasados con respecto a Estados Unidos. Allí el que fuma está realmente denostado.  Y llegará un día que incluso será determinante en la selección para un trabajo. Además al final del año un trabajador fumador pierde muchísimas horas de trabajo, hay estudios que ya lo han calculado.

— ¿Sería útil hacer una ley aún más restrictiva? En el País Vasco no puedes fumar en el parque y en Italia está

prohibido en varias playas.

— La cosa es no perjudicar al que está al lado. Por ejemplo sé que el Barça recomienda no fumar en las gradas. Aunque estés al aire libre si te toca al lado alguien fumando te afecta. En los espectáculos al aire libre con tanta gente junta sí podría prohibirse.

— ¿Cómo afecta a nuestros pulmones la vida en la ciudad?

— En la ciudad, la polución actúa facilitando infecciones, con mayor número de asmáticos, sobre todo entre los que viven en calles con mucho tráfico. Además las microparࢤculas pasan del alveolo pulmonar a la sangre y pro- ducen daño a las coronarias y a las arterias en general.

— En Balears se planteó jubilar a los médicos a los 65 años. Usted ya se pasa de dos.

—Si hay casos de gente que no está lo entrenada,  ni al día ,ni lo motivada que debería estar, quizás debería jubi- larse. Pero hay otros profesionales que estudian, que están al día y que quieren seguir, y deberían poder hacerlo. Es cuestión de saber discriminar. Ahora en la universidad ha salido una norma que en condiciones especiales dice que los profesores pueden seguir hasta los 75. Yo apunto a los 80. Me lo paso muy bien, sobre todo con la investigación y también con los pacientes, creo que habré visto a más de 110.000 pacientes.

— Desde aquí asustan un poco los recortes en sanidad que se están haciendo en Cataluña, ¿cómo lo ve usted?

— Creo que son bastante  lógicos, como quitar guardias a personas que atendían a muy poca gente.  La sanidad, como toda la sociedad, vivía por encima de sus posibilidades. Es verdad que sabe mal tocar el sistema público que hemos montado, que es una maravilla, pero es que el sistema tiene que funcionar. No puede ser un pozo sin fondo.

— ¿El copago sanitario es una buena idea?

—No es una cuestión recaudatoria, es para racionalizar. Si a alguien le pica una abeja y quiere ir a urgencias del hospital y tiene que pagar 20 duros, igual se lo piensa. Es una maniobra de disuasión para que no se abuse. La gente tiende  a abusar, incluso los inmigrantes, que se acostumbran  rápido a pedir análisis y radiogra߶as para cualquier cosa.

 

Fuente: [3]Diario de Mallorca

 

 

 

 

1. http://www.diariodemallorca.es/mallorca/2011/08/28/jovenes-empiece-hoy-fumar-morira-tabaco/698403.html

2. http://www.diariodemallorca.es/mallorca/2011/08/28/jovenes-empiece-hoy-fumar-morira-tabaco/698403.html

3. http://www.diariodemallorca.es/mallorca/2011/08/28/jovenes-empiece-hoy-fumar-morira-tabaco/698403.html

La Neumología vista con espíritu deportivo

Ferran Morell Brotad lidera un servicio de Neumología de referencia nacional y un equipo de fútbol de médicos que ha alcanzado el estrellato internacional.

Se dio a conocer especialmente con la coordinación del primer trasplante de pulmón en España, pero la popularidad y el éxito, en diferentes niveles, ya los había saboreado antes como campeón en varios deportes, cantante, guitarrista y activista en contra de la dictadura.

Le recuerdo en 1990, cuando dio la rueda de prensa para presentar el primer trasplante de pulmón con éxito en España.

¿Qué guarda usted de tan glorioso momento? ¿Fue muy complicado llegar hasta ahí?
-Lo del primer trasplante lo recuerdo con mucha satisfacción, por lograr introducir una técnica nueva para pacientes límite.

El doctor Román, ante un paciente muy joven terminal, me dijo que por qué no le hacíamos un trasplante, y fue así como nos pusimos manos a la obra, aunque tardamos cuatro años en tener la técnica a punto. Viajamos a varios centros internacionales a ver cómo lo hacían; fuimos a Newcastle y a Toronto, en este caso con el doctor Margarit, que falleció en accidente el año pasado (valga este comentario de homenaje). A partir de ahí los cirujanos practicaron con cerdos, que pagábamos de nuestro bolsillo, y al final vivían tanto que no sabíamos qué hacer con ellos.

Era la época del consejero Xavier Trias, que confió en nosotros, si bien lograr los permisos para abrir el programa tardó un tiempo.

Recuerdo que le llamé cuando hicimos el cuarto y me dijo: «Comenzáis a ser peligrosos»; porque se trata de una técnica cara. El trasplante de pulmón fue bueno para los pacientes y un estímulo para el servicio y para el hospital porque estos procesos mejoran mucho la calidad del conjunto. Llevamos más de 350 y hemos llegado a 35 al año.

¿Qué sucedió con la primera paciente?
-Raquel tenía 18 años y era madre de un niño de un año. Padecía una fibrosis pulmonar consecutiva a una neumonitis por hipersensibilidad por haber tenido una cotorra en su comedor unos años. Curiosamente, es una de las enfermedades a las que he dedicado más atención.

Vivió tres años después del trasplante.

Nació en Mallorca. ¿Ejerce de mallorquín?
-Uno siempre es de donde ha nacido, pero en la sociedad catalana me encuentro perfectamente adaptado. Es cosmopolita, progresista, sin exageraciones carcas, porque nuestra derecha es muy razonable; existe un gran interés por el trabajo, la cultura y el asociacionismo, y se valora a la gente profesional. A Mallorca voy dos o tres veces al año porque tengo allí a toda mi familia. De hecho, soy el primero de la familia que vive fuera de la isla desde la época de la conquista de Jaime I.

¿Qué queda de aquel joven cantante y guitarrista de The Shaking Ones?
-Llevaba cabello largo y pantalón de campana; no sé qué debían pensar los pacientes cuando les visitaba… La alegría y las ganas de divertirme no las he perdido, y el no tomarme en serio a mí mismo, tampoco; sigo pensando que todos hacemos cosillas, pero la aportación personal es siempre relativa. Fue una época muy divertida cuando el conjunto sonaba bien; ahora también he comprobado que cuando un servicio clínico funciona bien es muy gratificante y divertido. Íbamos por los hoteles y salas de fiesta de Mallorca, aunque únicamente teníamos un repertorio de unas veinte canciones, así que cuando se acababan volvíamos a comenzar de nuevo anunciando que repetíamos complaciendo alguna petición.

¿Por qué estudió Medicina?
-No tengo antecedentes. Decidí estudiar Medicina en parte porque no había matemáticas y en parte por altruismo, por ayudar. Lo decidí muy tarde, no como mi colega hindú Ganesh Raghú, un pope mundial de la fibrosis pulmonar, que dice que lo decidió a los tres años. Casi lo decidí en el momento de subir al barco que me trajo a Barcelona para matricularme en la universidad.

Se licenció con sobresaliente y se doctoró con sobresaliente cum laude, ¿era empollón?
-No, tuve suerte en el examen de licenciatura; mi curriculum bajó en los últimos años por las milicias, que nos obligaba a examinarnos un mes antes y en cinco días.

Fue campeón de natación, atletismo y baloncesto, y desde hace años campeón de fútbol médico con el Galens Vall d’Hebró. ¿Siempre tiene que ser el mejor?
-No, lo que pasa es que nací en una familia muy deportista. Nací con un balón en la mano y jugaba todo el día con una canasta que teníamos en un patio de casa. Yo diría que más que competitivos somos sacrificados. Mi hermano mayor decía que si ganábamos era porque nos entrenábamos más que los demás. La constancia y la perseverancia son el único truco. Hay mucha gente inteligente pero a quien mejor le suele ir es al constante y al perseverante.

Soy el menor de siete hermanos, de ellos sólo una chica, y quedamos tres, porque, como dice ella, «somos una familia que nos morimos mucho».

Fue delegado de la primera promoción de MIR del Valle de Hebrón y en esas, en 1970, participó en el Encierro de Montserrat. ¿En qué consistió esa protesta?
-Fue a raíz del juicio militar de Burgos, en el que se pedía la pena de muerte para seis vascos. Se organizó un encierro de intelectuales en Montserrat, liderado por gente como el cineasta Pere Portabella. Estaban también el arquitecto Bohígas; los cantantes Raimón, Pi de la Serra y Joan Manel Serrat; el pintor Joan Miró; la escritora Esther Tusquets; Manolo Sacristán, del PSUC; Obiols mucha gente comprometida e interesante. A mí la cita me llegó por el médico Lamote de Griñón y fui con mi mujer y con otros colegas como Jaume Figueras. Pasamos tres días allí. El gobernador civil era Martín Villa, que nos mandó rápidamente a la policía y no sabíamos cómo se desalojaría aquéllo. Se movilizó la opinión pública europea, e incluso el Papa. El ambiente era muy bueno, con conferencias, discusiones Yo era muy joven y en una de las intervenciones opiné que los trabajadores de Barcelona estaban más cerca de los obreros de Madrid que de los burgueses de Barcelona, lo cual debió de ser políticamente incorrecto porque se originó un gran debate.

El mismo año fue expedientado y despedido del Valle de Hebrón.

¿Por qué?
-Había habido una huelga de MIR en el psiquiátrico de Conxo, en Santiago, y nos solidarizamos con ellos todos los residentes del país.

No escarmentó, y en 1974 fue de nuevo expedientado y expulsado de toda la Seguridad Social. ¿Qué hizo durante ese tiempo para vivir?
-Esta vez fue porque Franco vio que la Seguridad Social estaba llena de progresistas que habían optado por la medicina pública y social. Para solucionarlo se les ocurrió pedir el certificado de buena conducta para entrar en el MIR, y así eliminar a los que ya se habían significado en las protestas universitarias.

Los residentes respondieron con una huelga, fueron despedidos, y luego seguimos manifestándonos algunos médicos de plantilla, haciendo presión para que los readmitieran, y nos expulsaron a seis cabecillas: los doctores Mirada, Morera, Sanmartí, Aranda, Clapés y yo mismo. A los siete meses gané en Magistratura el juicio, que se celebró ante 200 compañeros y con una presión mediática tremenda. Cuando llegué al hospital para reincorporarme, me esperaban trescientas personas en la puerta con una enorme algarabía porque representaba un pequeño triunfo frente a la dictadura. En el comedor, cuando entraba, también me recibían con vítores.

Entonces tenía ya a mis dos hijos, de uno y tres años, y mi mujer estudiaba. Mientras estuve aquellos siete meses sin trabajo iba al Hospital de San Pablo a aprender Neumología por la mañana y por la tarde realizaba transfusiones por los domicilios y hacía guardias en la UCI de una clínica privada. Así íbamos tirando.

Decidí pedir una beca para marcharnos toda la familia al extranjero y estuve el año siguiente en Francia, en Clermont-Ferrand, donde hice mi tesis doctoral, y así fue como pasé de internista a neumólogo.

Hoy tenemos muy claro que la neumología es una especialidad, pero hubo que luchar mucho para que fuese reconocida de facto.

¿Cómo contribuyó usted a esta guerra?
-Yo era entonces presidente de la sociedad catalana y era un tiempo en el que en el ambulatorio se hacía corazón y pulmón juntos. Publiqué varios artículos y en la sociedad creamos un grupo de planificación para que trabajase la estrategia de lograr el reconocimiento de la especialidad y para que hubiese al menos un neumólogo en cada hospital comarcal, algo que se ha logrado con creces. Ahora incluso sucede que son los generalistas los que reclaman su sitio. Mi objetivo actual, desde mi cargo de director del Departamento de Medicina de la UAB, es lograr que los estudiantes reciban la docencia del que tiene experiencia cotidiana en cada materia o especialidad.

Seguro que lo logra.
-Me tengo por un poco mesiánico: hay que intentar lo que uno cree que es justo y beneficioso para la sociedad, aunque haya que pagar un precio personal por ello.

Su servicio es una referencia nacional: su libro de protocolos Pneumològica lo usan muchos centros, en investigación son Ciber, y en docencia habrá casi 70 neumólogos repartidos por toda España que se formaron con usted. ¿Cómo lo ha conseguido?
-Para hacer un buen equipo primero hay que contar con buena gente, y luego ya aprenderán. Es muy importante que los integrantes del equipo cuenten con una buena estructura de personalidad, sean positivos y tengan ganas de trabajar. El pesimismo, los problemas personales y las peleas son lo peor para un equipo.

En 1982 éramos tres y ahora somos quince, más doce residentes y una unidad de investigación básica con cinco biólogos. También tenemos tres excelentes secretarias, que pagamos nosotros desde hace doce años. En todo caso, nuestra mejor marca es que el trato humano y profesional que ejercen mis compañeros es excelente y reconocido por los pacientes y por los compañeros de otras especialidades. Este es mi mayor orgullo, ya que esa es la finalidad principal del médico.

¿Cuál es su secreto para mantener al equipo unido? ¿Quizá el permitir que cada uno tenga su propia área de responsabilidad?
-Es cierto, al primer compañero que me preguntó si podía dirigir una tesis le dije que sí porque no le podía frustrar; yo debo buscarme algo más hacia arriba y no frenar. Cada uno ha cogido la rama que más le ha interesado y que interesaba al servicio.

Siempre tuve presente el ejemplo de Edimburgo, donde todos los neumólogos del equipo eran conocidos, cuando en otras escuelas sólo lo es el jefe. Algunos han tenido ofertas para trabajar en otros hospitales pero no se han querido ir; dicen que no me libraré de ellos tan fácilmente. Se trata de que cada uno brille y, sobre todo, de no sacar el hacha si no es necesario, intentar siempre el consenso (más vale un paper menos para mantener una buena convivencia). Uno de los puntos fuertes es que los viernes a las tres de la tarde realizamos la reunión de servicio para hablar y discutirlo todo. Si alguien pide o propone algo debe hacerlo allí; de ese modo todo el mundo está informado y todo el mundo participa. Es cierto que así el jefe tiene un rango de decisión menor, pero también tiene mucha más información para decidir y, lógicamente, el resultado final es mucho más consensuado.

Estuvo muchos años casado con una arquitecta de la que se separó hace poco.
-Han sido treinta y tres años de matrimonio muy buenos. Es una mujer muy activa, buena persona y profesional, progresista, solidaria…

El problema fue mío, demasiado pendiente del trabajo, y se cansó de verme subrayar papers delante del televisor.

¿Ha rehecho su vida?
-Sí, con Teresa, una excelente médico de familia e hija y hermana de médicos, por lo que me entiende y acepta mi dedicación profesional.

Estamos acabando ya su tesis doctoral. Es superoptimista, alegre y sobre todo espléndida en todos los sentidos de la palabra, en especial en la ayuda a los demás. Me facilita seguir muy activo.

He tenido suerte.

Tiene dos hijos. ¿Qué tipo de padre ha sido y qué tipo de padre es ahora?
-Cuando eran niños, entre la residencia, guardias, siempre estudiando no estuve con ellos todo el tiempo necesario, lo que seguramente les condicionó de algún modo. Mi hijo menor, Andreu, es médico y está haciendo la residencia de Anestesia en Portugal, por lo que estamos encantados; tiene además una buena estructura personal y enorme simpatía.

Sonia es abogada, muy responsable, y somos de un físico y un carácter muy parecidos (ella con más don de gentes), por lo que nos entendemos perfectamente. En cuanto a los nietos (hijos de Sonia), soy un abuelo que educa. Me los dejan algunos fines de semana, y Teresa y yo nos divertimos mucho con ellos.

¿Se vive bien en Vallvidrera?
-Muy bien; es el único lujo que tengo y lo disfruto mucho, aunque pago una importante hipoteca por ello. Incluye un jardín en el que estoy plantando árboles y nos rodea el sonido de los pájaros; por eso procuramos no movernos de casa los fines de semana.

Este año se celebrará el XIII Campeonato del Mundo de Fútbol de Médicos, la Ferran Morell Cup, en Australia. ¿Ya se está preparando para subir al podio con su Galens Vall d’Hebró?
-Los compañeros son jugadores muy buenos. Después de diez años de campeonatos ya estamos en el ámbito internacional y hemos pasado por Brasil, Alemania y, este año, Australia; luego vendrán Inglaterra y Suecia.

¿Se deja la piel en los entrenamientos?
-No, yo corro por casa y también tengo un pequeño gimnasio y los sábados jugamos un partido; no tengo tiempo para más.

Está jugando al fútbol como un chaval a ocho años de la jubilación (como profesor de universidad se salva de la jubilación forzosa a los 65). ¿Qué quiere hacer en este tramo profesional?
-De momento, como le he dicho antes, lograr que quien enseñe a los estudiantes sea quien más sabe del tema, para evitar que luego haya errores para toda la vida profesional como el que he visto en sarcoidosis, que todos los alumnos creen que es una enfermedad muy grave, como la de los afroamericanos, pero no lo es en España.

También pretendo acabar bien mi vida profesional: sigo dando clases, conferencias y cursos, investigando y realizando trabajos como primer autor, paso mi consulta externa propia es decir, no quiero hacer lo clásico de «ya que me voy a ir, voy a descansar».

Hay que acabar manteniéndose y, a poder ser, incluso subiendo.

LO QUE LE MOLESTA
Durante la entrevista sólo ha perdido la sonrisa para explicar que no soporta a esos jefes de servicio que no ejercen el cargo en serio y ni siquiera cumplen con su horario laboral, dando un mal ejemplo a los profesionales que dependen de ellos y dificultando la mejora de sus departamentos en asistencia, docencia e investigación.

FAMILIA
Nací en una familia muy deportista (…). Mi hermano mayor decía que si ganábamos era porque nos entrenábamos más que los demás

ACTIVISMO
En el Encierro de Montserrat se movilizó la opinión pública e incluso el Papa. El ambiente era muy bueno

EQUIPO
Hay que contar con buena gente; luego ya aprenderá. (…) Que sean positivos y tengan ganas de trabajar

FUTURO
No quiero hacer lo clásico de «ya que me voy a ir, voy a descansar».

Hay que acabar manteniéndose y, a poder ser, incluso subiendo

‘FERRAN MORELL CUP’
Lo que mejor define a Ferran Morell Brotad (Palma de Mallorca, 1944), jefe del Servicio de Neumología delHospital Universitario del Valle de Hebrón, de Barcelona (desde 1995), presidente de la Fundación Catalana de Pneumología (Fucap) y director del Departamento de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB),es su simpatía.

Una encuesta casera entre personas que lo conocen y lo han tratado largo tiempo ha dado estos resultados: siempre sonríe y es amable, es una buena persona, trata muy bien a su equipo, es muy crítico con el sistema sanitario pero con ánimo constructivo, es muy deportista y predica con el ejemplo.

Morell, como cualquier otro miembro de su equipo, atiende su consulta externa y mantiene su propia línea de investigación (publicando como primer firmante sus trabajos), sin abandonar sus obligaciones en la gestión de la asistencia, la docencia y la I+D del conjunto del servicio. En cierta ocasión, un colega de otra comunidad autónoma le preguntó que cómo conseguía hacer todo de calidad y él le contestó que cada día a las 7:50 de la mañana abre la puerta y enciende las luces de la sala de sesiones, y los viernes, a las 4:30 de la tarde, cierra la sesión administrativa con todos los miembros de la plantilla.

Él destaca especialmente la calidad humana de sus compañeros, con algunos de los cuales juega a fútbol todos los sábados con el fin de volver a poner muy alto el listón de ‘Galens Vall d’Hebró’ en el próximo campeonato mundial de fútbol de médicos, que se celebrará en Australia bajo este revelador nombre: Ferran Morell Cup.

Fuente: [1]dmedicina.com

 

 

 

  1. http://www.dmedicina.com/enfermedades/respiratorias/actualidad/la-neumologia-vista-con-espiritu-depor tivo